(Por Atilio A. Boron)
La conmovedora defensa del medio ambiente y la denuncia de los estragos producidos por el cambio climático hecha por Greta Thunberg así como su durísima crítica a la dirigencia política mundial, esa que por su ineptitud, inconsciencia o corrupción ha defraudado a los niños y jóvenes al dejar como herencia un medio ambiente contaminado, semidestruido (y, para muchas especies, invivible), adquirió en tiempos recientes una resonancia verdaderamente excepcional. Esto provocó la respuesta o la repulsa de personajes tan siniestros como Donald Trump o Jair Bolsonaro, para mencionar apenas a los más notorios, así como de otros bufones y paniaguados de la derecha y el imperialismo cuyo oficio es reproducir las barbaridades de sus jefes y alabarlos sin cesar. Pero las burlas y los sarcasmos de aquellos homínidos lejos de desmerecer la crítica de la jovencita sueca no hicieron sino ratificar la verdad y la justicia de la causa que Greta defiende con tanto ardor.
Claro está que sus planteamientos serían mucho más sólidos si tomaran en cuenta lo que una vez sentenciara Chico Mendes -el recolector de caucho, ambientalista y sindicalista brasileño asesinado en 1988 por quienes hoy incendian la Amazonía- cuando dijo que “la ecología sin lucha social, es solo jardinería.” En otras palabras, la defensa del medio ambiente y la denuncia del cambio climático y sus estragos requiere atacar las causas del holocausto ecológico en marcha. El origen de esta tragedia no puede atribuirse a “los hombres” o al “género humano” y su maldad o inconsciencia sino que se encuentra en la esencia misma del capitalismo, un régimen de producción que incesante e inexorablemente trata a mujeres, hombres y la naturaleza como simples mercancías sólo merecedoras de ser cuidadas y preservadas en la medida en que sean fuentes de ganancias. Por consiguiente, sería importantísimo que los jóvenes que se nuclean tras el liderazgo de Greta sepan que su lucha estará destinada al fracaso en la medida en que se limiten a combatir los efectos predatorios del capitalismo en el medio ambiente (y en la sociedad) y no se lancen, con el mismo ardor, a luchar contra el origen o las causas del desastre ambiental que no es otro que el capitalismo. Mientras este subsista, mientras la dinámica de la acumulación siga su carrera hacia el abismo y la barbarie, el deterioro ecológico seguirá su marcha hasta su cataclísmico final. Por eso hay que acabar con el capitalismo antes de que éste haga lo propio con la naturaleza y la humanidad. Ojalá Greta y los millones de jóvenes que la siguen en todo el mundo comprendan este mensaje.
lunes, 7 de octubre de 2019
miércoles, 2 de octubre de 2019
INQUISICIONES BRASILEÑAS
Cien minutos en la cárcel con Lula
"Estoy preso, pero no me quejo, me siento más libre que millones de brasileños que no comen, no trabajan, no tienen vivienda"
Al expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado en la ciudad de Curitiba, en el sur del país, solo le permiten la visita de dos personas por semana. Una hora. Los jueves en la tarde, de cuatro a cinco. Hay que esperar turno. Y la lista de quienes desean verle es larga... Pero hoy 12 de septiembre, nos toca a Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, y a mí. Lula está en prisión, cumpliendo una pena de 12 años y 1 mes «por corrupción pasiva y lavado de dinero», pero no ha sido condenado definitivamente (aún puede apelar) y sobre todo, sus acusadores no han podido demostrar su culpabilidad.
El otro ángulo del fondo, a la derecha, es el rincón gimnasio, con un banco recubierto de falso cuero negro para ejercicios, gomas elásticas para musculación y una gran caminadora. Al lado, entre la cama y la caminadora, un pequeño calentador eléctrico sobre ruedas, color negro. En lo alto de la pared del fondo, sobre las ventanas, hay un aire acondicionado de color blanco. En medio de la habitación, una mesa cuadrada de 1,20 mts de lado, cubierta con un hule azul celeste y blanco, y cuatro sillas confortables, con reposabrazos, de color negro. Una quinta silla o sillón está disponible contra la pared derecha. Finalmente, pegado al tabique que separa la habitación del cuarto de baño un gran armario de tres cuerpos, color roble claro y blanco, con una pequeña estantería en el lado derecho que sirve de biblioteca. Todo modesto y austero, hasta espartano, para un hombre que fue durante ocho años el présidente de una de las diez principales potencias del mundo... Pero todo muy ordenado, muy limpio, muy organizado... Con su cariño de siempre, con calurosos abrazos y palabras de amistad y afecto, Lula nos acoge con su voz característica, ronca y potente. Viste una camiseta adidas del Corinthians su equipo paulista de fútbol favorito, un pantalon de sudadera gris clarito de marca nike, y unas chanclas blancas de tipo havaianas. Se le ve muy bien de salud, robusto, fuerte: «Camino nueve kilómetros diarios» nos dice. Y en excelente estado psicológico: «Esperaremos tiempos mejores para estar pesimista -afirma- nunca he sido depresivo, jamás desde que nací; y no lo voy a ser ahora».
Brasil, prosigue Lula, siempre fue un país dominado por élites voluntariamente sometidas a los Estados Unidos... Sólo cuando nosotros llegamos al poder, en 2003, Brasil empezó a ser protagonista... Entramos al G-20, fundamos los BRICS (con Rusia, India, China y Suráfrica), organizamos -por primera vez en un país emergente- los Juegos Olímpicos, la Copa Mundial de fútbol... Nunca hubo tanta integración regional en América Latina.... Por ejemplo, nuestros intercambios en el seno de Mercosur eran de 15.000 millones de dólares, cuando acabé mis dos mandatos se elevaban a 50.000 millones... Hasta con Argentina, cuando llegué eran de 7.000 millones, cuando terminé de 35.000 millones... Los Estados Unidos no quieren que seamos protagonistas, que tengamos soberanía económica, financiera, política, industrial, y menos aún militar... No quieren, por ejemplo, que Brasil firme acuerdos con Francia sobre los submarinos nucleares... Nosotros habíamos avanzado en eso, con el presidente François Hollande, pero con Bolsonaro se derrumbó... Hasta esa miserable declaración, tan espantosamente antifeminista, contra Monique, la esposa del Presidente de Francia Emmanuel Macron, hay que situarla en ese contexto... El tiempo impartido se termina, hablamos de muchos de sus amigos y amigas que ejercen aún responsabilidades politicas de muy alto nivel en diversos países o en organizaciones internacionales. Nos ruega que les transmitamos a todas y a todos su recuerdo más afectuoso, y agradece su solidaridad. Insiste en lo siguiente: «Digan que estoy bien, como lo pueden constatar. Estoy consciente de por qué estoy preso. Lo sé muy bien. No ignoro la cantidad de juicios que hay contra mi. No creo que ellos me liberen. Si el Tribunal Supremo me declara inocente, ya hay otros juicios en marcha contra mi para que nunca salga de aquí. No me quieren libre para no correr ningún riesgo... Eso no me da miedo... Yo estoy preparado para tener paciencia... Y dentro de lo que cabe, tengo suerte... hace cien años ya me habrían ahorcado, fusilado o descuartizado... para hacer olvidar cualquier momento de rebeldía... Yo tengo conciencia de mi rol...No voy a abdicar... Conozco mi responsabilidad ante el pueblo brasileño... Estoy preso, pero no me quejo, me siento más libre que millones de brasileños que no comen, no trabajan, no tienen vivienda... parece que están libres pero están presos de su condición social, de la que no pueden salir...
Todo ha sido una farsa. Como lo han confirmado las demoledoras revelaciones de The Intercept, una revista de investigación on line dirigida por Glenn Greenwald. Lula ha sido víctima de la arbitrariedad más absoluta. Una trama jurídica totalmente manipulada, destinada a arruinar su popularidad y a eliminarlo de la vida política. A asesinarlo mediáticamente impidiendo de ese modo que pudiese presentarse y ganar las elecciones presidenciales del 2018. Una suerte de ‘golpe de Estado preventivo’...
Además de ser juzgado de manera absolutamente arbitraria e indecente, Lula ha sido linchado permanentemente por los grandes grupos mediáticos dominantes -en particular O Globo-, al servicio de los intereses de los mayores empresarios, con un odio feroz y revanchista contra el mejor presidente de la historia de Brasil, que sacó de la pobreza a cuarenta millones de brasileños y creó el programa ‘hambre cero’... No se lo perdonan...
Cuando falleció su hermano mayor, Genival ‘Vavá’, el más querido, no le dejaron asistir al entierro, a pesar de ser un derecho garantizado por la ley. Y cuando murió de meningitis su nietecito Arthur, de 7 años, el más allegado, sólo le permitieron ir una hora y media (!) al velatorio... Humillaciones, vejaciones, venganzas miserables...
Antes de poner rumbo hacia la cárcel -situada a unos siete kilometros del centro de Curitiba-, nos reunimos con un grupo de personas cercanas al expresidente para que nos expliquen el contexto. Roberto Baggio, dirigente local del Movimiento de los Sin Tierra (MST), nos cuenta cómo se organizó la movilización permanente que llaman la « Vigilia ». Cientos de personas del gran movimiento « Lula livre! » acampan en permanencia frente al edificio carceral, organizando reuniones, debates, conferencias, conciertos... Y tres veces al día -a las 9h, a las 14h30 y a las 19h-, lanzan a todo pulmón un sonoro: « Bom día!», « Boa tarde!», « Boa noite, Sr Presidente! »... « Para que Lula nos oiga, darle ánimo -nos dice Roberto Baggio-, y hacerle llegar la voz del pueblo... Al principio, pensábamos que eso duraría cinco o seis días y que el Tribunal Supremo pondría en libertad a Lula... Pero ahora estamos organizados para una Protesta Popular Prolongada...»
Carlos Luiz Rocha es uno de los abogados de Lula. Va a verlo casi todos los días. Nos cuenta que el equipo jurídico del expresidente cuestiona la imparcialidad del juez Sergio Moro, ahora recompensado por Bolsonaro con el Ministerio de Justicia, y la imparcialidad de los procuradores... «The Intercept lo ha demostrado», nos dice, y añade: «Deltan Dallagnol, el procurador jefe, me lo ha confirmado él mismo... Me afirmó que ‘en el caso de Lula, la cuestión jurídica es una pura filigrana... el problema es político». Rocha es relativamente optimista porque, según él, a partir del próximo 20 de septiembre, Lula ya habrá cumplido la parte de la pena suficiente para poder salir en ‘arresto domiciliario’... «Hay otro elemento importante, nos dice, mientras la popularidad de Bolsonaro está cayendo fuertemente, las encuestas muestran que la de Lula vuelve a subir... Actualmente, ya más del 53 por ciento de los ciudadanos piensan que Lula es inocente. La presión social va siendo cada vez más intensa en favor nuestro...»
Se ha sumado a nosotros nuestra amiga Mônica Valente, secretaria de relaciones internacionales del Partido de los Trabajadores (PT) y secretaria general del Foro de Sao Paulo. Juntos, con estos amigos, nos ponemos en ruta hacia el lugar de encarcelamiento de Lula. La cita con el expresidente es a las 4 de la tarde. Pero antes vamos a saludar a los grupos de la Vigilia, y hay que prever las formalidades de ingreso en el edificio carcelario. No es una prisión ordinaria, sino la sede administrativa de la Policía Federal en cuyo seno se ha improvisado un local que sirve de celda.
Sólo entraremos a ver a Lula, Adolfo Pérez Esquivel y yo, acompañados por el abogado Carlos L. Rocha y Mônica Valente. Aunque el personal carcelero es cordial, no deja de ser muy estricto. Los teléfonos nos son retirados. El cacheo es electrónico y minucioso. Solo es permitido llevarle al reo libros y cartas, y aún... porque Adolfo le trae 15.000 cartas de admiradores en un pendrive y se lo confiscan para verificarlo muy atentamente... luego se lo devolverán. Lula está en la cuarta planta. No lo vamos a ver en una sala especial para visitas sino en su propia celda donde está encerrado. Subimos por un ascensor hasta el tercer piso y alcanzamos el último a pie. Al final de un pasillito, a la izquierda, está la puerta. Hay un guardia armado sentado delante que nos abre. En nada esto se asemeja a una prisión -excepto los guardianes-, parece más bien un local administrativo y anónimo de oficinas. Nos ha acompañado hasta aquí el carcelero jefe, Jorge Chastalo (está escrito en su camiseta), alto, fuerte, rubio, de ojos verde-azules, con los antebrazos tatuados. Un hombre amable y constructivo quien tiene, constato, unas relaciones cordiales con su prisionero.
La habitación-celda es rectangular, entramos por uno de los lados pequeños y se nos presenta en toda su profundidad. Cómo nos han confiscado los teléfonos, no puedo sacar fotos y tomo nota mental de todo lo que observo. Tiene unos seis o siete metros de largo por unos tres y medio de ancho, o sea unos 22 metros cuadrados de superficie. Justo a la derecha, al entrar, está el baño, con ducha y váter; es un cuarto aparte. Al fondo, enfrente, hay dos grandes ventanas cuadradas con rejas horizontales de metal pintadas de blanco. Unos toldos de color gris-plata exteriores dejan entrar la luz natural del día pero impiden ver el exterior. En el ángulo izquierdo del fondo está la cama individual recubierta con un cubrecama color negro y en el suelo una alfombrita. Encima de la cama, clavadas en la pared, hay cinco grandes fotografías en colores del pequeño Arthur, recien fallecido, y de los otros nietos de Lula con sus padres. Al lado, a la derecha, y debajo de una de las ventanas, hay una mesita de noche de madera clara, de estilo años 1950, con dos cajones superpuestos, de color rojo el de arriba. A los pies de la cama, un mueble también de madera sirve de soporte a un pequeño televisor negro de pantalla plana de 32 pulgadas. Al lado, también contra la pared izquierda, hay una mesita bajita con una cafetera y lo necesario para hacer café. Pegado a ella, otro mueble cuadrado y más alto, sirve de soporte a una fuente de agua, una bombona color verde esmeralda como las que se ven en las oficinas. La marca del agua es ‘Prata da Serra’.
El otro ángulo del fondo, a la derecha, es el rincón gimnasio, con un banco recubierto de falso cuero negro para ejercicios, gomas elásticas para musculación y una gran caminadora. Al lado, entre la cama y la caminadora, un pequeño calentador eléctrico sobre ruedas, color negro. En lo alto de la pared del fondo, sobre las ventanas, hay un aire acondicionado de color blanco. En medio de la habitación, una mesa cuadrada de 1,20 mts de lado, cubierta con un hule azul celeste y blanco, y cuatro sillas confortables, con reposabrazos, de color negro. Una quinta silla o sillón está disponible contra la pared derecha. Finalmente, pegado al tabique que separa la habitación del cuarto de baño un gran armario de tres cuerpos, color roble claro y blanco, con una pequeña estantería en el lado derecho que sirve de biblioteca. Todo modesto y austero, hasta espartano, para un hombre que fue durante ocho años el présidente de una de las diez principales potencias del mundo... Pero todo muy ordenado, muy limpio, muy organizado... Con su cariño de siempre, con calurosos abrazos y palabras de amistad y afecto, Lula nos acoge con su voz característica, ronca y potente. Viste una camiseta adidas del Corinthians su equipo paulista de fútbol favorito, un pantalon de sudadera gris clarito de marca nike, y unas chanclas blancas de tipo havaianas. Se le ve muy bien de salud, robusto, fuerte: «Camino nueve kilómetros diarios» nos dice. Y en excelente estado psicológico: «Esperaremos tiempos mejores para estar pesimista -afirma- nunca he sido depresivo, jamás desde que nací; y no lo voy a ser ahora».
Nos sentamos en torno a la mesita, él frente a la puerta, dándole la espalda a las ventanas, Adolfo a su derecha, Mônica enfrente, el abogado Rocha un poco aparte entre Adolfo y Mônica, y yo a su izquierda. Sobre la mesa hay cuatro mugs llenos de lápices de colores y bolígrafos. Le entrego los dos libros que le he traído, las ediciones brasileñas de «Cien horas con Fidel» y «Hugo Chávez, mi primera vida». Bromea sobre su propia biografía que está escribiendo, desde hace años, nuestro amigo Fernando Morais: «No sé cuándo la va a terminar... Todo empezó cuando salí de la Presidencia, en enero de 2011. Unos días después fui a un encuentro con los cartoneros de Sao Paulo... Era debajo de un puente y allí una niña me preguntó si yo sabía lo que había hecho en favor de los cartoneros... Me sorprendió y le dije que, bueno, nuestros programas sociales, en educación, en salud, en vivienda, etc. Y ella me dijo: «No, lo que usted nos dio fue dignidad...» Una niña...! Me quedé impresionado... y lo comenté con Fernando... Le dije: «Mira, sería bueno hacer un libro con lo que la gente piensa de lo que hicimos nosotros en el gobierno, lo que piensan los funcionarios, los comerciantes, los empresarios, los trabajadores, los campesinos, los maestros.... Ir preguntándoles, recoger las respuestas.... Hacer un libro no con lo que yo puedo contar de mi presidencia, sino con lo que la propia gente dice... Ese era el proyecto.... (se ríe) pero Fernando se ha lanzado en una obra titanesca porque quiere ser exhaustivo... Sólo ha escrito sobre el período 1980-2002, o sea antes de llegar yo a la presidencia... y ya es un tomo colosal... porque en ese periodo de 22 años ocurrieron tantas cosas... fundamos la CUT (Central Única de Trabajadores), el PT, el MST, lanzamos las campañas «Direitas ¡ja!», y en favor de la Constituyente.... transformamos el país... El PT se convirtió en el primer partido de Brasil... Y debo aclarar que aún hoy, en este país, sólo existe un partido verdaderamente organizado, el nuestro, el PT». Le preguntamos sobre su estado de ánimo. «Hoy se cumplen, nos dice, 522 días desde mi entrada en esta cárcel, el sábado 7 de abril de 2017... Y exactamente ayer se cumplió un año de cuando tuve que tomar la decisión más difícil, escribir la carta en la que renunciaba a ser candidato a las elecciones presidenciales de 2018... Estaba en esta celda, solito... dudando... porque me daba cuenta de que estaba cediendo a lo que deseaban mis adversarios.... impedirme ser candidato... Fue un momento duro... de los más duros... y yo completamente solo aquí... Yo pensaba: Es como estar pariendo con mucho dolor y sin nadie que te tenga la mano...» Abre el libro Cien horas con Fidel y me dice: «Conocí a Fidel en 1985, exactamente a mediados de julio de 1985... Estaba en La Habana por primera vez participando en la Conferencia Sindical de los Trabajadores de América Latina y del Caribe sobre la Deuda Externa... Yo ya había salido de la CUT, ya no era sindicalista, estaba a tiempo completo de Secretario General del PT y era candidato en las elecciones legislativas del año siguiente... Pero no sólo había sindicalistas en esa Conferencia, Fidel había invitado también a intelectuales, profesores, economistas, y dirigentes políticos... Recuerdo que eran ya como las cinco de la tarde, en el Palacio de Congresos, Fidel presidía y aquello estaba muy aburrido... Entonces Fidel, que yo no conocía personalmente, me mandó un mensaje preguntando si yo iba a hablar... Le contesté que no, que no estaba previsto... Él entonces casi me dio una orden: «Usted tiene que hablar, y será el último, cerramos con usted...» Pero la CUT no quería de ninguna manera que yo tomase la palabra... Así que yo no sabía qué hacer... A eso de las siete de la tarde, desde la presidencia de la mesa, sorpresivamente, Fidel anuncia que yo tengo la palabra... Casi me vi obligado a tomarla, me levanté, fui a la tribuna... y empecé a hablar... sin traducción... hice un largo discurso y terminé diciendo: «Compañero Fidel, quiero decirles a los amigos y amigas aquí reunidos que los Estados Unidos tratan por todos los medios de convencernos de que son invencibles... Pero Cuba ya los venció, Vietnam ya los venció, Nicaragua ya los venció y El Salvador también los va a vencer... ¡No debemos tenerles miedo!» Hubo fuertes aplausos. Bueno, termina la jornada y yo me voy a mi casa que me habían asignado en el Laguito... Y cuando llego... ¿Quién me estaba esperando en el saloncito de la casa? ¡Fidel y Raúl ! Los dos ahí sentados aguardándome... Fidel empezó a preguntarme dónde yo había aprendido a hablar así... Les conté mi vida... Y así fue como nos hicimos amigos para siempre...». «Debo decir, añade Lula, que Fidel, siempre fue muy respetuoso, nunca me dio un consejo que no fuera realista... Nunca me pidió que hiciera locuras... prudente... moderado... un sabio... un genio...»
Lula le pregunta entonces a Pérez Esquivel, quien preside el Comité internacional en favor del otorgamiento del Premio Nobel de la Paz al expresidente brasileño, cómo avanza el proyecto. Adolfo da detalles del gran movimiento mundial de apoyo a esa candidatura y dice que el Premio se anuncia, en general, a principios de octubre, o sea en menos de un mes...Y que según sus fuentes este año será para una persona latinoamericana. Se le ve optimista. Lula insiste en que es decisivo el apoyo de la Alta Comisaría para los derechos humanos de la ONU que preside Michelle Bachelet. Dice que esa es la «batalla más importante». Aunque no lo ve fácil.
Nos cuenta una anécdota: «Hace unos años, cuando salí de la Presidencia, ya me habían propuesto para el Premio Nobel de la Paz. Un día me encontré con la reina consorte de Suecia, Silvia, esposa del rey Carlos XVI Gustavo. Ella es hija de una brasileña, Alice Soares de Toledo, así que hablamos en confianza. Y ella me dijo: «Mientras sigas siendo amigo de Chávez, no creo que puedas avanzar mucho... Aléjate de Chávez y tienes el Premio Nobel de la Paz...» Así son las cosas...» Le pregunto cómo juzga estos primeros ocho meses de gobierno de Jair Bolsonaro. «Bolsonaro está entregando el país, me contesta. Y estoy convencido de que todo lo que está ocurriendo está piloteado por Petrobras... A causa del superyacimiento de petróleo off shore Pre-Sal, el mayor del mundo, con reservas fabulosas, de muy alta calidad... descubierto en 2006 en nuestras aguas territoriales... aunque está a gran profundidad, más de 6.000 metros, su riqueza es de tal dimensión que justifica todo... Hasta puedo afirmar que la reactivación de la IV Flota por parte de Washington, que patrulla a lo largo de las costas atlánticas de América del Sur, se decidió cuando se descubrió el yacimiento Pre-Sal... Por eso, nosotros, con Argentina, Venezuela, Uruguay, Ecuador, Bolivia, etc... creamos el Consejo de Seguridad de Unasur... Es un elemento determinante.
Brasil, prosigue Lula, siempre fue un país dominado por élites voluntariamente sometidas a los Estados Unidos... Sólo cuando nosotros llegamos al poder, en 2003, Brasil empezó a ser protagonista... Entramos al G-20, fundamos los BRICS (con Rusia, India, China y Suráfrica), organizamos -por primera vez en un país emergente- los Juegos Olímpicos, la Copa Mundial de fútbol... Nunca hubo tanta integración regional en América Latina.... Por ejemplo, nuestros intercambios en el seno de Mercosur eran de 15.000 millones de dólares, cuando acabé mis dos mandatos se elevaban a 50.000 millones... Hasta con Argentina, cuando llegué eran de 7.000 millones, cuando terminé de 35.000 millones... Los Estados Unidos no quieren que seamos protagonistas, que tengamos soberanía económica, financiera, política, industrial, y menos aún militar... No quieren, por ejemplo, que Brasil firme acuerdos con Francia sobre los submarinos nucleares... Nosotros habíamos avanzado en eso, con el presidente François Hollande, pero con Bolsonaro se derrumbó... Hasta esa miserable declaración, tan espantosamente antifeminista, contra Monique, la esposa del Presidente de Francia Emmanuel Macron, hay que situarla en ese contexto... El tiempo impartido se termina, hablamos de muchos de sus amigos y amigas que ejercen aún responsabilidades politicas de muy alto nivel en diversos países o en organizaciones internacionales. Nos ruega que les transmitamos a todas y a todos su recuerdo más afectuoso, y agradece su solidaridad. Insiste en lo siguiente: «Digan que estoy bien, como lo pueden constatar. Estoy consciente de por qué estoy preso. Lo sé muy bien. No ignoro la cantidad de juicios que hay contra mi. No creo que ellos me liberen. Si el Tribunal Supremo me declara inocente, ya hay otros juicios en marcha contra mi para que nunca salga de aquí. No me quieren libre para no correr ningún riesgo... Eso no me da miedo... Yo estoy preparado para tener paciencia... Y dentro de lo que cabe, tengo suerte... hace cien años ya me habrían ahorcado, fusilado o descuartizado... para hacer olvidar cualquier momento de rebeldía... Yo tengo conciencia de mi rol...No voy a abdicar... Conozco mi responsabilidad ante el pueblo brasileño... Estoy preso, pero no me quejo, me siento más libre que millones de brasileños que no comen, no trabajan, no tienen vivienda... parece que están libres pero están presos de su condición social, de la que no pueden salir...
"Prefiero estar aquí siendo inocente, que fuera siendo culpable... A todos los que creen en mi inocencia, les digo: No me defiendan sólo con fe ciega... Léanse las revelaciones de The Intercept. Ahí está todo argumentado, probado, demostrado. Defiéndanme con argumentos... Elaboren una narrativa, un relato... Quien no elabora una narrativa, en el mundo de hoy, pierde la guerra. Estoy convencido de que los jueces y los procuradores que montaron la manipulación para encarcelarme no duermen con la tranquilidad que tengo yo. Son ellos los no tienen la conciencia tranquila. Yo soy inocente. Pero no me quedo de brazos cruzados. Lo que vale es la lucha".
miércoles, 21 de febrero de 2018
EL GATO NO LLEGA
Llegar al final de su mandato en diciembre del 2019 sería el mayor logro de la presidencia de Mauricio Macri en Argentina, según un análisis publicado por The Wall Street Journal.
El artículo, escrito por la analista Mary Anastasia O’Grady, y titulado: 'La inflación acecha a Macri en Argentina', indica que no existen certezas de que el presidente logre concluir su mandato, debido a que subestimó la magnitud de los problemas heredados de la gestión de Cristina Kirchner.
Al recordar que la inflación en esta nación suramericana ronda el 25%, explica que Macri no ha cumplido sus principales promesas formuladas durante la campaña electoral, relacionadas con bajar la inflación e impulsar el crecimiento económico.
Sobre ese particular, el diario estadounidense especializado en economía, advierte que el presidente argentino corre el riesgo de que se le acabe el tiempo.
Maldición presidencial
O'Grady critica los períodos presidenciales de Néstor y Cristina Kirchner, a los que acusa de dejar a esa nación al borde la quiebra, razón por la considera que las políticas aplicadas por Macri no surten efecto.
Asevera también que los adversarios del 'macrismo', esperan poner fin a su presidencia prematuramente.
Por otra parte, el diario recuerda que desde la administración de Marcelo Torcuato de Alvear (1922-1928), ningún presidente que no haya sido de extracción peronista ha logrado terminar su mandato en Argentina.
lunes, 9 de octubre de 2017
A PROPÓSITO DE CATALUNYA: EL DESBORDE
El Salto
| La vuelta de los problemas no resueltos de la historia de España viene acompañada de dos etiquetas, "pop" y "postmo", acordes con los tiempos de crisis financiera global que corren |
Poco a poco en Cataluña vamos saliendo de la representación teatral, del entretenido minuette que enfrentaba a las dos partidos-administración, para ir metiéndonos en otra cosa. Lo sucedido en estos cinco o seis últimos días, tiene algo de repetición histórica, como si la inercia de los viejos problemas patrios (la "cuestión catalana", la inflexibilidad-irreformabilidad del Estado) nos metieran en una suerte de repetición pop o postmo de 1934. En ese año una declaración de independencia de Catalunya terminó en varias decenas de muertos, al tiempo que se encendía la insurrección obrera de Asturias; fue el prolegómeno de la guerra civil. La cuestión (toda la cuestión) está, sin embargo, en esos adjetivos: "pop" y "postmo".
En cierto modo, la clave es teórica, y esta requiere situarse con cierta distancia respecto a lo ocurrido en estas jornadas (guste o no, aquí también es necesario distancia). Lo que venimos observando desde la crisis iniciada en 2007 y convertida en política en 2011, se puede resumir en una pregunta, ¿cómo se organiza y produce el conflicto en las sociedades post-bienestar o sociedades post-clase media? A este respecto, España (o Cataluña) son un laboratorio excepcional.
Recordemos que estas sociedades son el resultado de la integración de la vieja sociedad de clases y de la aniquilación del enfrentamiento capital-trabajo por medio de una particular alquimia política: una síntesis de metales relativamente estable que se le puede dar el nombre de sociedad de clases medias. Recordemos también que el artífice de esta síntesis fue el Estado, convertido en la instancia fundamental en la reproducción de las clases medias, ya sea directamente (empleo público, nobleza de Estado), ya indirectamente por medio de la fiscalidad, la legislación social, los salarios indirectos y los beneficios sociales. El llamado neoliberalismo fue un proceso de erosión sostenida de esta función de Estado, sin proponer a su vez ninguna otra forma de regulación social, siquiera comparable a las que destruía.
Una parte no pequeña de los conflictos en los Estados del centro capitalista, y prácticamente todos los procesos que amenazan con mover sus cimientos, tienen que ver con estos desplazamientos. Pero esto no quiere decir, ni mucho menos, que estos conflictos se expresen de una forma inmediata (nunca existe una relación política directa entre malestar y discurso), sino a través de una serie de mediaciones (discursos, sentidos y autoexplicaciones) que se anclan en tradiciones políticas nacidas en contextos completamente distintos.
Así por ejemplo, el propio democratismo que es, de otro lado la más sofisticada y progresiva de las expresiones políticas de las sociedades clase medias en descomposición, reclama "democracia". Pero lo hace de acuerdo con un "ideal", que se puede traducir en términos radicales como democracia directa (aunque ciertamente se sabe poco acerca de lo que pueda ser eso) o conservadores, como la restauración de la meritocracia; esto es, como la restauración de las clases medias. Meritocracia en último término es que "qué hay de lo mío, denme lo que merezco".
De igual modo, los nacionalismos de distinto tipo (también entra aquí la ilusión nacional catalana) reivindican un ideal de Estado que hoy resulta imposible: el Estado soberano, capaz de restaurar el justo reparto interclasista entre la comunidad nacional, de garantizar a todos un lugar, unas seguridades. Problemas nuevos enfrentados con respuestas viejas, esto es también parte de esa particular condición contradictoria de nuestras sociedades.
Ejemplo de la condición "pop" de la política es también lo sucedido estos días en Cat. Valga decir que lo que enciende la mecha catalana es la represión de una acto organizado en torno al "oficio sacro" de la democracia, el voto; importa poco aquí que fuera ilegal o no. Del mismo modo, la represión, a su vez, se teatraliza sin muerte (recordemos de nuevo cómo acaba 1934, o más cerca, el terrorismo de Estado frente a ETA-MLNV). Lo que no deja de ser un acto de insurrección en un territorio de un Estado y que en medio planeta (o simplemente hace cincuenta años) hubiera sido casus belli que daría pie a una represión con centenares de muertos, se queda aquí en una representación: la ocupación policial de Catalunya y una secuencia de porrazos, que por crueles o indignantes que resulten, no responden a la gravedad de lo que aparentemente significa la palabra «sedición» o «insurrección».
Conviene mantener bien el foco en los límites del conflicto: éste todavía se resuelve en la ilusión democrática y en el acuerdo fundamental del conflicto atemperado o teatralizado, esto es, el conflicto "pacífico", sin muerte.
Esta misma condición "postmo" de la política se observa de igual modo en los sujetos. En Cataluña, como en todo el país durante el ciclo 15M, se observa el mismo protagonismo de los sectores sociales medios. Así quienes constituyen el motor de la protesta son curiosamente un sector institucional (la mitad de la clase política) que se extiende a todos los aparatos de Estado que rodean a la Generalitat (alta administración, medio de comunicación nacionales, universidades, etc.). A su vez las fuerza de choque son sin sorpresa estudiantes, profesores, algunos cuerpos profesionales, y sobre todo las clases medias y medias-bajas de comarcas que entrarían sin duda en el grupo de los "perdedores de la globalización". Valga al caso la participación en estos días de los tractoristas como exponente casi folclórico de una realidad que sobre todo comprende un tejido industrial (y agrario) de medianas y pequeñas empresas sobreexplotado y en crisis permanente desde hace 20 años.
Incluso cuando a partir del domingo en la masividad de la protesta ha reaparecido el componente 15M (el democratismo) frente a la represión de Estado, el predominio ha vuelto a ser de los mismos segmentos medios (profesionales, clases creativas, etc.). Esto no quiere decir que ocasionalmente y como ha ocurrido en estas jornadas entren en juego otros sectores sociales; que aparezcan sindicalistas, organización en barrios, etc. Pero cabría discutir mucho si este es el elementos activo, o motor, de la movilización.
Como ocurrió en el 15M, los "segmentos populares" (la clase obrera convertida en precarios de los servicios, los migrantes, etc) distan de haberse constituido como sujetos políticos autónomos. Siguen siendo en todo subalternos al gigantesco marco ideológico que todavía conforma la sociedad de clases medias.
Sobre estos mimbres, y no sobre ninguna presunción ideológica, conviene plantear las posibilidades de la consigna "desborde". De acuerdo con muchas de las intervenciones de estos días, se puede decir que el desborde ha sucedido ya. Lo ocurrido en Barcelona y metrópoli nos habla de lógicas de movilización y apelación tan masivas que van mucho más allá del marco de la independencia. Pero por no extendernos (cabría discutir mucho la anterior afirmación), el desborde localizado territorialmente no es desborde.
Desgraciadamente, lo que puede ser acotado territorialmente y codificado en términos territoriales (nacionales) puede ser empleado en términos funcionales al conflicto que aparentemente se expresa entre dos legitimidades enfrentadas con sus respectivas parroquias: la constitucional-española y la nacional catalana. El Estado español y también las élites políticas catalanas tienen una larguísima experiencia en lidiar con este tipo de enfrentamientos, incluso en modalidades agónicas.
Por esta vía parece en principio difícil (aunque Catalunya arda durante meses) que la situación descarrile. Se podrá decir, y tienen razón, que el principal contraargumento a este marco está en que el conflicto puede escalar a los niveles de la vieja política (conflicto "con muerte"), esto es, más allá del perímetro de lo legítimo en la sociedad de clases medias. Si eso ocurriera entraríamos en un terreno oscuro e interesante, pero que ya no se dejaría comprender del todo en este marco de la política "pop". Hay razones para pensar, de todos modos, que esto no es probable.
Seguimos. Como en el 15M, "desborde" implica un juego de reflejos y proyecciones que comunican e impulsan movilizaciones de distintas ciudades, más allá incluso de las fronteras de los Estados. Por simplificar, en la metrópolis espejo de Barcelona, Madrid (y este artículo, no se esconde, se escribe por y para Madrid), el desborde implicaría el desarrollo de un ciclo de movilización propia. Pero si nuestra hipótesis política en relación con Cataluña es la de explorar las posibilidades de su «desborde» en otros territorios, empezando por esta ciudad, conviene comprender bien dos o tres puntos que en estos días no resultan obvios:
1. El primero es recordar un viejo adagio del 15M, "no somos ni de izquierdas ni de derechas". Todavía más en un contexto como el actual, las retóricas de la izquierda son impotentes como fuerza de movilización (la solidaridad con Catalunya, la autodeterminación de los pueblos, etc.), pero también de análisis (procesos "nacional populares", el ensalzamiento de la "movilización de los clases populares"). La única solidaridad real, también en las sociedades "postmo" es la que convierte una lucha ajena en una lucha propia. Si se quiere reflejar lo que ocurre Cataluña sobre el resto del Estado, el elemento común es la lucha contra el autoritarismo de Estado, el abuso de Estado en relación con la «ilusión democrática».
Las jornadas «insurreccionales» de la ciudad de Madrid en los últimos 15 años (movilizaciones contra la guerra, 11-13M de 2004, 15M de 2011) se han producido siempre como un levantamiento contra los abusos y las mentiras de Estado. Si Madrid (o Sevilla, o Zaragoza o Valencia) puede estar al lado de Barcelona, no lo hará en pro de los «derechos nacionales» de los catalanes, sino contra el exceso de arbitrariedad vivido en propia carne. Los automatismos ideológicos de la izquierda ayudan aquí poco o nada.
2. Jugamos a un juego retórico que en buena medida es falso en términos políticos. Falso en política quiere decir que es impotente, que no reconoce aquello a lo que realmente nos enfrentamos. Este juego se ha anclado en torno a palabras fetiche como «régimen del 78»; palabras que que dejan transpirar sin dificultad viejos debates como monarquía o república. Por ir rápido, desde 2011, en plena crisis, hemos perdido capacidad de localizar los poderes reales y de enfrentarlos materialmente. En 2011-2012, el problema no era Rajoy o Zapatero, o lo eran, pero sólo como lo es un mediador de un poder real: un portero, un policía o un cobrador de deudas. El poder localizado y enfrentado materialmente (véase PAH y Mareas) era la dictadura financiera europea.La recomposición del mando europeo ha pasado por una renacionalización de la política, que vuelve a estar recluida en sus contenedores nacionales. Esto implica una clausura de la opinión pública alrededor de los actores políticos locales. Tanto es así, que incluso la nueva política que nació del 15M se ha vaciado rápidamente de potencia convirtiendo la "representación de la oposición democrática", la alternativa en el marco nacional al régimen del 78, en su única razón de ser. Paradójicamente, la nueva política no tiene espacio propio en un conflicto nacional que además se dirime en contraposiciones nacionales. Por eso el problema, una vez más, se encuentra más allá del sistema de partidos, más allá de su propia impotencia para representar el juego de afirmación y reforma del régimen. Desbordar quiere decir desbordar el sistema partidos, incluida la nueva política, vuelta impotente en una situación de este tipo.
3. Caso de desborde efectivo, la consigna "proceso constituyente" puede convertirse en la consigna política de una movilización democrática. Pero esto supone al mismo tiempo un avance y un retroceso. Las propuestas tradicionales en relación a la forma de Estado (república) y a la circulación de élites (reforma electoral) pueden contentar a la vieja y a la nueva izquierda (incluida la nueva política). De igual modo, los elementos de reforma territorial y de limpieza y transparencia democrática también pueden satisfacer a las formas de expresión de descontento de unas clases medias en descomposición.
En este marco "constituyente" se comprende el "bloque histórico" que los neogramscianos proclaman de una forma más bien anacrónica. No obstante, estos elementos de movilización no suponen ningún avance sobre los ciclos de protesta iniciados en 2011. Estos contenidos del "proceso constituyente" sirven para agrupar y reunir, pero no preparan la situación a una crisis que está llamada a prolongarse durante décadas. Los aspectos dinámicos de la movilización (la incorporación de nuevos sujetos y demandas), así como la propia democratización (que siempre será muy relativa) del Estado, son las únicas palancas que puede hacer de la consigna también elementos de "desborde". En términos formales la consigna está vacía. En términos políticos (y paradójicamente la insurrección catalana es una confirmación) seguimos dentro de los límites del 15M.
Por terminar, la sobrerreacción de una parte de las élites políticas apenas esconde su debilidad, una voluntad decidida de supervivencia y reanimación que les otorga una energía extraordinaria, al igual que un condenado a muerte cuando se emplea en una posibilidad de fuga. En ese propósito pueden ir poco a poco abandonando la teatralización del conflicto propia de las formas de una democracia pacificada en dirección hacia nuevas formas de excepcionalidad y autoritarismo. El escenario que nos prometen es el de una vuelta a los ochenta, sobre la base de la codificación de toda lucha (por derechos, democracia) en las claves Constitución / Caos, esta vez en forma de independentismo catalán.
No obstante, conviene reconocer que estos actores son débiles, carecen de legitimidad y tampoco pueden sortear los marcos tanto de esa democracia de clases medias, como de su condición de actores subordinados de una provincia europea. La partida es tan compleja para ellos como para cualquier otro. En este sentido, el "desborde" es posible si se atina en encontrar los resortes adecuados. Se vienen meses interesantes, lo cual no quiere decir necesariamente buenos.
En cierto modo, la clave es teórica, y esta requiere situarse con cierta distancia respecto a lo ocurrido en estas jornadas (guste o no, aquí también es necesario distancia). Lo que venimos observando desde la crisis iniciada en 2007 y convertida en política en 2011, se puede resumir en una pregunta, ¿cómo se organiza y produce el conflicto en las sociedades post-bienestar o sociedades post-clase media? A este respecto, España (o Cataluña) son un laboratorio excepcional.
Recordemos que estas sociedades son el resultado de la integración de la vieja sociedad de clases y de la aniquilación del enfrentamiento capital-trabajo por medio de una particular alquimia política: una síntesis de metales relativamente estable que se le puede dar el nombre de sociedad de clases medias. Recordemos también que el artífice de esta síntesis fue el Estado, convertido en la instancia fundamental en la reproducción de las clases medias, ya sea directamente (empleo público, nobleza de Estado), ya indirectamente por medio de la fiscalidad, la legislación social, los salarios indirectos y los beneficios sociales. El llamado neoliberalismo fue un proceso de erosión sostenida de esta función de Estado, sin proponer a su vez ninguna otra forma de regulación social, siquiera comparable a las que destruía.
Una parte no pequeña de los conflictos en los Estados del centro capitalista, y prácticamente todos los procesos que amenazan con mover sus cimientos, tienen que ver con estos desplazamientos. Pero esto no quiere decir, ni mucho menos, que estos conflictos se expresen de una forma inmediata (nunca existe una relación política directa entre malestar y discurso), sino a través de una serie de mediaciones (discursos, sentidos y autoexplicaciones) que se anclan en tradiciones políticas nacidas en contextos completamente distintos.
Así por ejemplo, el propio democratismo que es, de otro lado la más sofisticada y progresiva de las expresiones políticas de las sociedades clase medias en descomposición, reclama "democracia". Pero lo hace de acuerdo con un "ideal", que se puede traducir en términos radicales como democracia directa (aunque ciertamente se sabe poco acerca de lo que pueda ser eso) o conservadores, como la restauración de la meritocracia; esto es, como la restauración de las clases medias. Meritocracia en último término es que "qué hay de lo mío, denme lo que merezco".
De igual modo, los nacionalismos de distinto tipo (también entra aquí la ilusión nacional catalana) reivindican un ideal de Estado que hoy resulta imposible: el Estado soberano, capaz de restaurar el justo reparto interclasista entre la comunidad nacional, de garantizar a todos un lugar, unas seguridades. Problemas nuevos enfrentados con respuestas viejas, esto es también parte de esa particular condición contradictoria de nuestras sociedades.
Ejemplo de la condición "pop" de la política es también lo sucedido estos días en Cat. Valga decir que lo que enciende la mecha catalana es la represión de una acto organizado en torno al "oficio sacro" de la democracia, el voto; importa poco aquí que fuera ilegal o no. Del mismo modo, la represión, a su vez, se teatraliza sin muerte (recordemos de nuevo cómo acaba 1934, o más cerca, el terrorismo de Estado frente a ETA-MLNV). Lo que no deja de ser un acto de insurrección en un territorio de un Estado y que en medio planeta (o simplemente hace cincuenta años) hubiera sido casus belli que daría pie a una represión con centenares de muertos, se queda aquí en una representación: la ocupación policial de Catalunya y una secuencia de porrazos, que por crueles o indignantes que resulten, no responden a la gravedad de lo que aparentemente significa la palabra «sedición» o «insurrección».
Conviene mantener bien el foco en los límites del conflicto: éste todavía se resuelve en la ilusión democrática y en el acuerdo fundamental del conflicto atemperado o teatralizado, esto es, el conflicto "pacífico", sin muerte.
Esta misma condición "postmo" de la política se observa de igual modo en los sujetos. En Cataluña, como en todo el país durante el ciclo 15M, se observa el mismo protagonismo de los sectores sociales medios. Así quienes constituyen el motor de la protesta son curiosamente un sector institucional (la mitad de la clase política) que se extiende a todos los aparatos de Estado que rodean a la Generalitat (alta administración, medio de comunicación nacionales, universidades, etc.). A su vez las fuerza de choque son sin sorpresa estudiantes, profesores, algunos cuerpos profesionales, y sobre todo las clases medias y medias-bajas de comarcas que entrarían sin duda en el grupo de los "perdedores de la globalización". Valga al caso la participación en estos días de los tractoristas como exponente casi folclórico de una realidad que sobre todo comprende un tejido industrial (y agrario) de medianas y pequeñas empresas sobreexplotado y en crisis permanente desde hace 20 años.
Incluso cuando a partir del domingo en la masividad de la protesta ha reaparecido el componente 15M (el democratismo) frente a la represión de Estado, el predominio ha vuelto a ser de los mismos segmentos medios (profesionales, clases creativas, etc.). Esto no quiere decir que ocasionalmente y como ha ocurrido en estas jornadas entren en juego otros sectores sociales; que aparezcan sindicalistas, organización en barrios, etc. Pero cabría discutir mucho si este es el elementos activo, o motor, de la movilización.
Como ocurrió en el 15M, los "segmentos populares" (la clase obrera convertida en precarios de los servicios, los migrantes, etc) distan de haberse constituido como sujetos políticos autónomos. Siguen siendo en todo subalternos al gigantesco marco ideológico que todavía conforma la sociedad de clases medias.
Sobre estos mimbres, y no sobre ninguna presunción ideológica, conviene plantear las posibilidades de la consigna "desborde". De acuerdo con muchas de las intervenciones de estos días, se puede decir que el desborde ha sucedido ya. Lo ocurrido en Barcelona y metrópoli nos habla de lógicas de movilización y apelación tan masivas que van mucho más allá del marco de la independencia. Pero por no extendernos (cabría discutir mucho la anterior afirmación), el desborde localizado territorialmente no es desborde.
Desgraciadamente, lo que puede ser acotado territorialmente y codificado en términos territoriales (nacionales) puede ser empleado en términos funcionales al conflicto que aparentemente se expresa entre dos legitimidades enfrentadas con sus respectivas parroquias: la constitucional-española y la nacional catalana. El Estado español y también las élites políticas catalanas tienen una larguísima experiencia en lidiar con este tipo de enfrentamientos, incluso en modalidades agónicas.
Por esta vía parece en principio difícil (aunque Catalunya arda durante meses) que la situación descarrile. Se podrá decir, y tienen razón, que el principal contraargumento a este marco está en que el conflicto puede escalar a los niveles de la vieja política (conflicto "con muerte"), esto es, más allá del perímetro de lo legítimo en la sociedad de clases medias. Si eso ocurriera entraríamos en un terreno oscuro e interesante, pero que ya no se dejaría comprender del todo en este marco de la política "pop". Hay razones para pensar, de todos modos, que esto no es probable.
Seguimos. Como en el 15M, "desborde" implica un juego de reflejos y proyecciones que comunican e impulsan movilizaciones de distintas ciudades, más allá incluso de las fronteras de los Estados. Por simplificar, en la metrópolis espejo de Barcelona, Madrid (y este artículo, no se esconde, se escribe por y para Madrid), el desborde implicaría el desarrollo de un ciclo de movilización propia. Pero si nuestra hipótesis política en relación con Cataluña es la de explorar las posibilidades de su «desborde» en otros territorios, empezando por esta ciudad, conviene comprender bien dos o tres puntos que en estos días no resultan obvios:
1. El primero es recordar un viejo adagio del 15M, "no somos ni de izquierdas ni de derechas". Todavía más en un contexto como el actual, las retóricas de la izquierda son impotentes como fuerza de movilización (la solidaridad con Catalunya, la autodeterminación de los pueblos, etc.), pero también de análisis (procesos "nacional populares", el ensalzamiento de la "movilización de los clases populares"). La única solidaridad real, también en las sociedades "postmo" es la que convierte una lucha ajena en una lucha propia. Si se quiere reflejar lo que ocurre Cataluña sobre el resto del Estado, el elemento común es la lucha contra el autoritarismo de Estado, el abuso de Estado en relación con la «ilusión democrática».
Las jornadas «insurreccionales» de la ciudad de Madrid en los últimos 15 años (movilizaciones contra la guerra, 11-13M de 2004, 15M de 2011) se han producido siempre como un levantamiento contra los abusos y las mentiras de Estado. Si Madrid (o Sevilla, o Zaragoza o Valencia) puede estar al lado de Barcelona, no lo hará en pro de los «derechos nacionales» de los catalanes, sino contra el exceso de arbitrariedad vivido en propia carne. Los automatismos ideológicos de la izquierda ayudan aquí poco o nada.
2. Jugamos a un juego retórico que en buena medida es falso en términos políticos. Falso en política quiere decir que es impotente, que no reconoce aquello a lo que realmente nos enfrentamos. Este juego se ha anclado en torno a palabras fetiche como «régimen del 78»; palabras que que dejan transpirar sin dificultad viejos debates como monarquía o república. Por ir rápido, desde 2011, en plena crisis, hemos perdido capacidad de localizar los poderes reales y de enfrentarlos materialmente. En 2011-2012, el problema no era Rajoy o Zapatero, o lo eran, pero sólo como lo es un mediador de un poder real: un portero, un policía o un cobrador de deudas. El poder localizado y enfrentado materialmente (véase PAH y Mareas) era la dictadura financiera europea.La recomposición del mando europeo ha pasado por una renacionalización de la política, que vuelve a estar recluida en sus contenedores nacionales. Esto implica una clausura de la opinión pública alrededor de los actores políticos locales. Tanto es así, que incluso la nueva política que nació del 15M se ha vaciado rápidamente de potencia convirtiendo la "representación de la oposición democrática", la alternativa en el marco nacional al régimen del 78, en su única razón de ser. Paradójicamente, la nueva política no tiene espacio propio en un conflicto nacional que además se dirime en contraposiciones nacionales. Por eso el problema, una vez más, se encuentra más allá del sistema de partidos, más allá de su propia impotencia para representar el juego de afirmación y reforma del régimen. Desbordar quiere decir desbordar el sistema partidos, incluida la nueva política, vuelta impotente en una situación de este tipo.
3. Caso de desborde efectivo, la consigna "proceso constituyente" puede convertirse en la consigna política de una movilización democrática. Pero esto supone al mismo tiempo un avance y un retroceso. Las propuestas tradicionales en relación a la forma de Estado (república) y a la circulación de élites (reforma electoral) pueden contentar a la vieja y a la nueva izquierda (incluida la nueva política). De igual modo, los elementos de reforma territorial y de limpieza y transparencia democrática también pueden satisfacer a las formas de expresión de descontento de unas clases medias en descomposición.
En este marco "constituyente" se comprende el "bloque histórico" que los neogramscianos proclaman de una forma más bien anacrónica. No obstante, estos elementos de movilización no suponen ningún avance sobre los ciclos de protesta iniciados en 2011. Estos contenidos del "proceso constituyente" sirven para agrupar y reunir, pero no preparan la situación a una crisis que está llamada a prolongarse durante décadas. Los aspectos dinámicos de la movilización (la incorporación de nuevos sujetos y demandas), así como la propia democratización (que siempre será muy relativa) del Estado, son las únicas palancas que puede hacer de la consigna también elementos de "desborde". En términos formales la consigna está vacía. En términos políticos (y paradójicamente la insurrección catalana es una confirmación) seguimos dentro de los límites del 15M.
Por terminar, la sobrerreacción de una parte de las élites políticas apenas esconde su debilidad, una voluntad decidida de supervivencia y reanimación que les otorga una energía extraordinaria, al igual que un condenado a muerte cuando se emplea en una posibilidad de fuga. En ese propósito pueden ir poco a poco abandonando la teatralización del conflicto propia de las formas de una democracia pacificada en dirección hacia nuevas formas de excepcionalidad y autoritarismo. El escenario que nos prometen es el de una vuelta a los ochenta, sobre la base de la codificación de toda lucha (por derechos, democracia) en las claves Constitución / Caos, esta vez en forma de independentismo catalán.
No obstante, conviene reconocer que estos actores son débiles, carecen de legitimidad y tampoco pueden sortear los marcos tanto de esa democracia de clases medias, como de su condición de actores subordinados de una provincia europea. La partida es tan compleja para ellos como para cualquier otro. En este sentido, el "desborde" es posible si se atina en encontrar los resortes adecuados. Se vienen meses interesantes, lo cual no quiere decir necesariamente buenos.
martes, 3 de octubre de 2017
SEGUIMOS CON CATALUÑA
La dignidad de un pueblo
Con el compromiso, la movilización y la determinación de la ciudadanía de Cataluña se pudieron abrir los colegios electorales y ejercer el derecho a voto, a pesar de la represión del Estado. El 1-O, la dignidad colectiva del pueblo de Cataluña ganó.
A por ellos
Centenares de personas se movilizaron, dentro y fuera de los colegios electorales, concentradas bajo la consigna de hacer resistencia pacífica ante unas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil) que reprimieron brutalmente la organización del referéndum. Bien temprano, justo abiertos los colegios electorales, empezaron las primeras actuaciones de los antidisturbios: cargas, golpes de porra, disparos de pelotas de goma, lanzamiento de gases lacrimógenos, agresiones indiscriminadas y vía libre a grupos de extrema derecha, era la tónica en todo el territorio catalán. Ciudades y pueblos eran víctimas de la brutalidad policial.
La utilización contundente de la fuerza no tuvo ninguna justificación porque no había habido ninguna provocación previa. “La violencia utilizada ha sido deplorable”, fueron las palabras de la responsable de la misión de observadores internacionales que se había desplazado a Cataluña para monitorizar el referéndum de autodeterminación. Los observadores internacionales, "estupefactos" por las numerosas y repetidas violaciones de los derechos humanos y cívicos, en lo que consideran una “operación de estilo militar" contra el 1-O. Una actuación del Estado español hacia Cataluña que supone una vergüenza para Europa y que constata la vulneración de derechos fundamentales en un estado de la Unión Europea. Con la actuación policial represiva, el Estado se quitó definitivamente la careta, aflorando tics autoritarios que hacen urgente replantear la democracia española. Una actuación policial en la que el Estado ha perdido Cataluña.
Poder popular
La estrategia de asedio policial al referéndum iba acompañada de operaciones para restringir la red Internet y, así dificultar o impedir la votación, intentando crear una situación de miedo, de terror generalizado para que el mayor número de personas desistiera de votar.
Un referéndum de autodeterminación que se llevó a cabo en medio de un estado de excepción. No obstante, la determinación del gobierno y de la CUP, pero, sobre todo, de las entidades soberanistas y de la población, fueron esenciales para la celebración del 1-O. La plataforma Escuelas Abiertas y los Comités de Defensa del Referéndum (CDR), fueron dos ejemplos exitosos de autoorganización y de empoderamiento popular para garantizar el referéndum, manteniendo abiertos los colegios electorales y defendiendo las urnas. La resistencia pacífica, la actitud cívica y la astucia para custodiar o esconder urnas fueron las garantías de la votación.
Papeletas contra porras
El análisis de la participación no se puede hacer como si fueran votos emitidos en condiciones normales, hay que tener en cuenta el cierre, según el consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno, de 319 colegios electorales de los 2.230 habilitados. Así mismo, la persecución judicial y la estrategia del miedo durante las semanas previas, la represión policial el 1-O, el boicot de Ciudadanos, PSC y PP mediante la No campaña, no fueron suficientes para evitar que más de 2,2 millones de catalanes votaran (un 42’58%, según datos provisionales difundidos por el Gobierno la misma noche del 1-O).
Una votación emotiva, pero muy dificultosa, que el censo universal facilitó, gracias al cual cualquier persona podía votar en cualquier mesa electoral, previas comprobaciones digitales. No obstante, y cómo es obvio, la participación hubiera sido mucho más elevada sin este estado de asedio permanente que impidió recontar centenares de miles de votos, intervenidos durante las diferentes actuaciones policiales. En este sentido, muchas personas no fueron a votar por miedo y porque su colegio más cercano estaba cerrado u ocupado por las fuerzas policiales.
La internacionalización del Proceso
Las muestras de solidaridad hacia Cataluña en todo el Estado español, en Europa y en el mundo se multiplican. La prensa y televisiones internacionales se están haciendo un gran eco de la situación y, condenan enérgicamente la actuación desproporcionada del Estado español, contra un movimiento soberanista que llena las calles de forma pacífica año tras año desde el 2012. Por el contrario, los medios generalistas del Estado hacen un análisis sesgado y parcial, tal como denuncian los propios trabajadores de los servicios informativos de RTVE por no recoger la realidad de los hechos, criticando que incluso se han omitido "entre otros elementos las cargas policiales".
Varios líderes y analistas mundiales condenan la actuación policial y claman por una solución política, pero no hay ningún pronunciamiento oficial de ningún gobierno o instituciones. En este sentido, el presidente Puigdemont argumenta sobre la posición de la UE que "es evidente que Europa tiene que dejar de mirar hacia otro lado porque es un asunto europeo", y solicita a la UE que apadrine una mediación para la resolución política del conflicto. Ante esta situación, la vía unilateral, contemplada en la ley de transitoriedad jurídica aprobada por la mayoría del Parlamento, toma una relevancia excepcional.
Escenarios
El movimiento independentista se ha convertido en el principal desafío del régimen del 78. El 1-O ha abierto una crisis de Estado de grandes dimensiones. Un punto de inflexión en la política catalana y española, donde el independentismo gana exponencialmente defensores y, la opción de echar al gobierno del PP es ahora más cercana.
En este contexto, el gobierno central ha optado por la represión pura y dura, donde el siguiente paso podría ser la aplicación definitiva del artículo 155 de la Constitución española para hacerse con el control de la Generalitat y convocar elecciones autonómicas. Un escenario en el que la pérdida de competencias y la regresión de la democracia serían todavía más evidentes.
Por otra parte, en Cataluña se celebra este 3 de octubre una huelga general, una huelga social y política en defensa de la soberanía de Cataluña y de la democracia, contra la represión del Estado y por la justicia social. Una movilización para acumular fuerzas en el conflicto con el Estado y que puede ser el preludio a la proclamación de la República Catalana y la apertura de un proceso constituyente popular. Un escenario complejo, con más dudas que certezas, pero que abriría la puerta a la ruptura democrática del régimen del 78.
El embate continúa, la Revuelta catalana está en marcha y, después del 1-O, el camino hacia la autodeterminación de Cataluña es irreversible.
lunes, 2 de octubre de 2017
¡A LA HUELGA!
Contra la represión y en defensa de las libertades
3-O: llamamiento unitario a la huelga general en Cataluña
[Ante el estado de excepción de facto que se ha impuesto desde el Estado, la represión tan brutal y las imágenes tan horrorosas de los cuerpos policiales estatales contra una sociedad catalana completamente pacífica que lo único que quería era defender un derecho tan básico, como el derecho a decidir su futuro ha llevado a las organizaciones sindicales a la necesidad de responder como trabajadores y trabajadoras con el instrumento más preciado que tienen, la HUELGA. Será fundamental preservar y potenciar estos elementos heterogéneos, de autonomía y de autoorganización, que se han empezado a activar al margen del repertorio habitual que hasta ahora canalizaba el grueso del Proceso. Sera fundamental para poder defender la legitimidad del referéndum del 1 de Octubre y también para evitar un cierre restaurador de la crisis por arriba.
Ante la represión y la negación de los derechos más fundamentales como es el derecho a la autodeterminación, la respuesta no puede ser otra que tomar las calles y paralizar el país, es en este sentido que se ha convocado una huelga general y social para el 3 de octubre. Tres sindicatos IAC, COS y CGT realizaron los preavisos necesarios la semana pasada; en las últimas horas se han incorporado Ómnium cultural, ANC, , l’ANC, la FAPAC, la Federació d’Associacions de Veïns de Catalunya i la Unió de Federacions Esportive, la Unió de Pagesos, los sindicatos UGT, CCOO... además de numerosas entidades de la sociedad civil y de los movimientos sociales, como las Marxas de la dignidad, Ca la Dona, Marea Pensionista, asamblea de Pagesos, Papers per tothom y un larguísimo etcétera, también secundan esta huelga general y social para el día 3 de Octubre.
Es en este contexto de huelga general y Social, de movilización en la calle cuando se debería exigir un gesto al presidente Puigdemont y no es otro que la proclamación de la República Catalana y la apertura de un proceso constituyente. Proclamar la República en un contexto de huelga general, acompañada del apoyo de más de un 80 % de alcaldes que en estos momentos también están amenazados por el Estado español, podría tener una enorme fuerza catalizadora que hiciera precipitar la crisis de régimen aquí y en todo el Estado.
Para esto es fundamental que las movilizaciones de solidaridad que hemos visto estos días, desde Madrid a la Coruña, pasando por Andalucía o el País Vasco, se activen también estos días, con huelgas solidarias y movilizaciones masivas con el apoyo activo de los ayuntamientos del cambio y las demás fuerzas progresistas del resto del Estado que han estado defendiendo el derecho a un referéndum en Catalunya. Nunca habíamos tenido tan cerca la posibilidad de tumbar el régimen del 78, de nosotros depende aprovechar este momento.
A continuación os dejamos la convocatoria de la izquierda sindical y social para el próximo 3 de octubre. Marc Casanovas]
CONTRA LA REPRESIÓN Y EN DEFENSA DE LAS LIBERTADESDesde las entidades, organizaciones y sindicatos convocantes de la huelga general del 3 de octubre queremos denunciar la violencia desplegada por parte de los cuerpos policiales del Estado español durante este 1 de octubre y condenamos la represión y la vulneración de derechos y libertades civiles, sexuales y políticas, tanto individuales como colectivas, que está produciéndose en Catalunya en forma de un estado de excepción encubierto.
Hemos decidido convocar huelga general para denunciar las presiones y las amenazas que el conjunto de las clases trabajadoras y populares hemos padecido durante estas últimas semanas, sí como los constantes ataques a la libertad de expresión y los continuos intentos de atemorizar al conjunto de la población catalana.
Queremos dejar claro que ante las políticas austeritarias que han precarizado nuestras vidas estos últimos años y que han desmantelado el sector público con un plan de rescate bancario, hace falta que nos organicemos y apostemos por una carta de derechos sociales que incorpore todas las experiencias, prácticas y conocimientos acumulados por parte de los diferentes movimientos sociales durante todos estos años: desde la economía social y solidaria hasta la soberanía alimentaria, desde la defensa del territorio hasta las luchas feministas y contra las violencias machistas, desde los movimientos por la paz hasta el reconocimiento de los derechos de las personas migradas.
Hacemos un llamamiento a paralizar el país, desde todos los sectores y ámbitos de nuestras vidas, para plantar cara a la represión y en defensa de nuestras libertades.
Este 3 de octubre, huelga general y social
Nos encontramos todas juntas a las 18h en los Jardinets de Gràcia de Barcelona.
Por un bloqueo total,
¡¡¡PARAREMOS TODO!!!
Tumbemos el Régimen
Barcelona, 1 de octubre de 2017
Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13063
Ante la represión y la negación de los derechos más fundamentales como es el derecho a la autodeterminación, la respuesta no puede ser otra que tomar las calles y paralizar el país, es en este sentido que se ha convocado una huelga general y social para el 3 de octubre. Tres sindicatos IAC, COS y CGT realizaron los preavisos necesarios la semana pasada; en las últimas horas se han incorporado Ómnium cultural, ANC, , l’ANC, la FAPAC, la Federació d’Associacions de Veïns de Catalunya i la Unió de Federacions Esportive, la Unió de Pagesos, los sindicatos UGT, CCOO... además de numerosas entidades de la sociedad civil y de los movimientos sociales, como las Marxas de la dignidad, Ca la Dona, Marea Pensionista, asamblea de Pagesos, Papers per tothom y un larguísimo etcétera, también secundan esta huelga general y social para el día 3 de Octubre.
Es en este contexto de huelga general y Social, de movilización en la calle cuando se debería exigir un gesto al presidente Puigdemont y no es otro que la proclamación de la República Catalana y la apertura de un proceso constituyente. Proclamar la República en un contexto de huelga general, acompañada del apoyo de más de un 80 % de alcaldes que en estos momentos también están amenazados por el Estado español, podría tener una enorme fuerza catalizadora que hiciera precipitar la crisis de régimen aquí y en todo el Estado.
Para esto es fundamental que las movilizaciones de solidaridad que hemos visto estos días, desde Madrid a la Coruña, pasando por Andalucía o el País Vasco, se activen también estos días, con huelgas solidarias y movilizaciones masivas con el apoyo activo de los ayuntamientos del cambio y las demás fuerzas progresistas del resto del Estado que han estado defendiendo el derecho a un referéndum en Catalunya. Nunca habíamos tenido tan cerca la posibilidad de tumbar el régimen del 78, de nosotros depende aprovechar este momento.
A continuación os dejamos la convocatoria de la izquierda sindical y social para el próximo 3 de octubre. Marc Casanovas]
CONTRA LA REPRESIÓN Y EN DEFENSA DE LAS LIBERTADESDesde las entidades, organizaciones y sindicatos convocantes de la huelga general del 3 de octubre queremos denunciar la violencia desplegada por parte de los cuerpos policiales del Estado español durante este 1 de octubre y condenamos la represión y la vulneración de derechos y libertades civiles, sexuales y políticas, tanto individuales como colectivas, que está produciéndose en Catalunya en forma de un estado de excepción encubierto.
Hemos decidido convocar huelga general para denunciar las presiones y las amenazas que el conjunto de las clases trabajadoras y populares hemos padecido durante estas últimas semanas, sí como los constantes ataques a la libertad de expresión y los continuos intentos de atemorizar al conjunto de la población catalana.
Queremos dejar claro que ante las políticas austeritarias que han precarizado nuestras vidas estos últimos años y que han desmantelado el sector público con un plan de rescate bancario, hace falta que nos organicemos y apostemos por una carta de derechos sociales que incorpore todas las experiencias, prácticas y conocimientos acumulados por parte de los diferentes movimientos sociales durante todos estos años: desde la economía social y solidaria hasta la soberanía alimentaria, desde la defensa del territorio hasta las luchas feministas y contra las violencias machistas, desde los movimientos por la paz hasta el reconocimiento de los derechos de las personas migradas.
Hacemos un llamamiento a paralizar el país, desde todos los sectores y ámbitos de nuestras vidas, para plantar cara a la represión y en defensa de nuestras libertades.
Este 3 de octubre, huelga general y social
Nos encontramos todas juntas a las 18h en los Jardinets de Gràcia de Barcelona.
Por un bloqueo total,
¡¡¡PARAREMOS TODO!!!
Tumbemos el Régimen
Barcelona, 1 de octubre de 2017
Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13063
martes, 26 de septiembre de 2017
EL AGUA NUESTRA DE CADA DÍA
¿SE VIENE LA PRIVATIZACIÓN DEL AGUA?
Suez: el plan del gigante francés en el Perú
Suez, la multinacional que construyó la planta La Atarjea, de Sedapal, busca no sólo Olmos, sino también competir por obras de saneamiento y acercarse a las EPS en las regiones.
Suez es una empresa de origen francés dedicada a la gestión del agua y saneamiento a nivel global, que facturó 15,600 millones de euros en el 2016. Este 2017 no será un año cualquiera para Suez: en enero, los negocios en América Latina se han reorganizado bajo una sola dirección, y en marzo, el grupo llegó a un acuerdo para la compra de GE Water, líder en gestión industrial del agua.
“Suez va a facturar 18,000 millones de euros una vez que hayamos terminado la compra de GE Water, que será antes de fin de año”, adelanta Jean-Louis Chaussade, CEO global de Suez, a SEMANAeconómica. En el Perú, Suez saltó a los titulares de diversos medios por su alianza con Brookfield para ser el nuevo concesionario del proyecto agrícola Olmos.
“Olmos nos interesa específicamente porque se trata de abastecer nuevas tierras con agua en una zona del país donde históricamente no había agua”, dice Chaussade. Olmos es parte de una estrategia de expansión global en agricultura. “Hemos empezado a desarrollar ofertas tanto en España, Chile y el Perú”, explica el ejecutivo.
La estrategia de expansión también incluye al sector industrial. “Por eso hemos comprado GE Water, que tiene un peso específico en el mundo del tratamiento de las aguas industriales, y de las tecnologías necesarias [para ese sector]”, agrega Chaussade. La transacción de 3,200 millones de euros, en conjunto con Caisse de dépôt et placement du Québec (fondo de pensiones canadiense), permitirá a Suez participar de entre el 15% y 20% del consumo de agua global.
En el Foro Peruano de Inversión e Infraestructura 2017, organizado por SEMANAeconómica y Seminarium, diversos especialistas discutirán la nueva generación de APP en el Perú y los retos para financiarlas. El evento se realizará el miércoles 22 y jueves 23 de noviembre.
AGRICULTURA E INDUSTRIA EN EL PERÚ
“El Perú y Chile se están posicionando como líderes de agricultura, y queremos empezar con un proyecto: Olmos”, comenta Ana Giros, CEO de Suez para América Latina. El problema con Olmos es la aplicación del Decreto de Urgencia 003-2017, que puede hacer de Suez un ‘responsable solidario’ de las sanciones que resulten de la investigación Lava Jato en el país.
“El Perú y Chile se están posicionando como líderes de agricultura, y queremos empezar con un proyecto: Olmos”, comenta Ana Giros, CEO de Suez para América Latina. El problema con Olmos es la aplicación del Decreto de Urgencia 003-2017, que puede hacer de Suez un ‘responsable solidario’ de las sanciones que resulten de la investigación Lava Jato en el país.
Pero ello no reduce el interés de Suez por la obra. “Estamos atentos a las soluciones. Por ejemplo, cuando tomemos la concesión, que no haya pasivos que nos generen una cancelación de la concesión”, explica Giros.
Chavimochic III también está en la mira del grupo. “En construcción tenemos menos valor añadido. El valor añadido de Suez es en la operación, así que tendría que acabarse la construcción, pero sí lo estamos viendo”, dice Giros. Chavimochic III es una concesión de Odebrecht y Graña y Montero, hoy en venta, que adolece de un incumplimiento en la entrega de terrenos por parte del Gobierno Regional de La Libertad.
“En el sector minero estamos operando la planta de tratamiento de aguas residuales La Enlozada [en Arequipa]. Ahora que la minería vuelve a repuntar, queremos continuar trabajando con ellos. Con lo que GE Water está haciendo, podemos dar una oferta muy amplia en minería”, detalla Giros.
TRATAMIENTO DE AGUAS Y EPS
La cartera de APP en agua y saneamiento también mantiene ocupado a Suez. La firma apunta a competir por obras de cabecera, una obra de Sedapal para ampliar el acceso al agua en Lima, y por diez plantas de tratamiento de aguas residuales en Puno, una iniciativa privada cofinanciada de Graña y Montero que debería ser declarada de interés por el Estado próximamente.
La cartera de APP en agua y saneamiento también mantiene ocupado a Suez. La firma apunta a competir por obras de cabecera, una obra de Sedapal para ampliar el acceso al agua en Lima, y por diez plantas de tratamiento de aguas residuales en Puno, una iniciativa privada cofinanciada de Graña y Montero que debería ser declarada de interés por el Estado próximamente.
Para el grupo, no es una cuestión menor crecer en América Latina y, en ese contexto, en el Perú. De ahí la reorganización de sus diversas marcas —Dégremont, Agbar, Aqualogy, entre otras— bajo una sola dirección en la región. “Una de las primeras cosas que hicimos en el exterior fue construir La Atarjea, de Sedapal, en 1954. Fue la primera obra de Dégremont en el exterior”, cuenta Chaussade.
Giros detalla que los negocios en América Latina se gestionarán como cinco regiones: México, Centro América y El Caribe, Atlántico Sur (Brasil, Uruguay y Argentina) y Pacífico Sur (Chile, Perú y Uruguay). En Chile, Suez tienen la concesión del acceso y tratamiento del agua de Santiago de Chile. En Cartegena de Indias (Colombia), Suez está en un modelo mixto: es la empresa proveedora de servicios de saneamiento (EPS) junto con la alcaldía.
En el Perú, Suez también busca acercarse a las EPS, pero aún no tiene regiones definidas. “Queremos apoyar a las EPS. Ya estamos en el ciclo comercial de Sedapal, en 18 distritos de Lima. La idea es apoyar a todas las EPS que la OTASS ha empezado a intervenir. A mí me gusta hablar de la colaboración público-privada, porque cada uno [Estado y el sector privado] debería encontrar su rol”, indica Giros.
El gigante francés tiene un equipo de 500 personas en el Perú, pequeño frente a otros países en la región, como Chile, donde el personal es poco más de 3,000 personas, 50% del equipo en América Latina. ¿Crecerá el personal en el Perú? Depende de los proyectos que vayan ganando, explica Giros. Desde ahora, el plan es apoyar al equipo peruano con expertise, por ejemplo, de Brasil o de Chile. Así, Suez estima que su facturación anual de 10 millones de euros en el Perú se triplique en tres años.
Karina Montoya para SemanaEconomica.com
miércoles, 20 de septiembre de 2017
ULTIMA ADVERTENCIA
Tendrán que luchar fuertemente para salvar a la especie humana
Dementesx / Democracy now!
El pasado 5 de diciembre Democracy Now! celebró su 20 aniversario en la histórica iglesia de Riverside de la ciudad de Nueva York. Entre los que hablaron ante los más de dos mil asistentes estaba el reconocido disidente político, lingüista y escritor Noam Chomsky. Chomsky se refirió a las dos amenazas más peligrosas que la especie humana enfrenta en la actualidad, la posibilidad de una guerra nuclear y la destrucción acelerada provocada por el cambio climático que generamos los seres humanos.Solo me gustaría comenzar hablando sobre el privilegio y honor que suponen participar en la celebración del notable éxito que Democracy Now! ha obtenido en todos estos años, y en particular, por los asombrosos logros de Amy Goodman, Juan González y sus colegas; que nos muestran lo que debemos hacer para aspirar a una “democracia ya”. Será una larga lucha. Y de nuevo, es un enorme placer, no solo compartir esta ocasión con gente como Harry Belafonte, a quien admiro, y quien ha estado a la vanguardia de esta lucha interminable durante estos difíciles años.
Quiero dirigir unas palabras en especial a los jóvenes que se encuentran dentro del público: Ustedes enfrentarán problemas que no han surgido en más de 200.000 años de historia de la humanidad. Serán problemas difíciles y exigentes. Se trata de una carga que no se puede ignorar. Y todos nosotros, pero sobre todo ustedes en particular, tendrán que luchar fuertemente para salvar a la especie humana de un destino sombrío.
Los resultados de las elecciones nos sorprendieron a mi esposa y a mi en Europa. Aquél fatídico 8 de noviembre estábamos en Barcelona, viendo los resultados. Lo que ocurrió me impactó personalmente. El primer artículo que escribí, hasta donde puedo recordar, fue en febrero de 1939, y trataba sobre la caída de Barcelona ante las fuerzas fascistas de Franco. Dicho artículo, que estoy seguro no fue muy memorable trataba de la propagación, aparentemente inexorable, del fascismo en Europa y probablemente alrededor del mundo. Soy lo suficientemente viejo como para haber escuchado los discursos de Hitler [en] las marchas de Nuremberg, y aunque no pude entender ni una palabra, el tono y la reacción de la multitud me dejaron recuerdos imborrables. De modo que los resultados me despertaron recuerdos muy desagradables, en especial por lo que está sucediendo actualmente en Europa, que también es bastante alarmante.
Pues bien, Europa reaccionó con incredulidad, conmoción y horror a ese 8 de noviembre. La cubierta de la revista alemana más importante, Der Spiegel, supo capturar elocuentemente ese sentimiento, mediante una caricatura de Donald Trump en la que se le mostraba como un meteoro en dirección a la tierra y con la boca abierta, listo para tragársela. El titular que la acompañaba, decía: “Das Ende der Welt!” “El fin del mundo”. Más abajo, en letras pequeñas, se veía también la frase: “tal y como lo conocemos”. Esa preocupación puede llegar a expresar una preocupación verdadera, aunque no de la forma literal que la proponen el artista, los autores, y todos aquellos que se hicieron eco de esa idea.
Esto tiene que ver con otros acontecimientos que tuvieron lugar justo al mismo tiempo, ese mismo 8 de noviembre. Acontecimientos que me parecen mucho más importantes que aquéllos que captaron la atención del mundo de manera tan sorprendente. Acontecimientos que estaban ocurriendo, por ejemplo, en Marrakech, Marrruecos, en donde se llevó a cabo una conferencia de 200 países. La denominada “COP 22”. El objetivo de esta conferencia era empezar a poner en práctica las vagas promesas y compromisos de la anterior conferencia internacional sobre el calentamiento global, la denominada “COP 21”, que tuvo lugar en París en diciembre de 2015, y que no produjo efectos concretos por razones no relacionadas a lo que ocurrió el 8 de noviembre aquí.
[...]
El aislamiento de Estados Unidos en Marrakech es sintomático de otros procesos más amplios sobre los que deberíamos meditar muy cuidadosamente, por ser de una importancia considerable. El aislamiento de Estados Unidos en el mundo está aumentando notablemente. Tal vez lo más llamativo suceda aquí mismo, en este hemisferio, en lo que el secretario de Guerra del presidente Roosevelt, Henry Stimson, denominó como "nuestra pequeña región", donde nadie nos molesta. Solíamos considerar que si alguien se pasaba de la raya, los castigaríamos con dureza, a menos que hicieran lo que dijéramos. Eso está ahora lejos de ser cierto. Durante este siglo y por primera vez en 500 años, America Latina se ha liberado del imperialismo occidental. Estados Unidos es el siglo pasado. El Fondo Monetario Internacional, que es, en otras palabras, una agencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha sido expulsado en su totalidad de América del Sur. Ya no quedan bases militares estadounidenses allí [1]. Las organizaciones internacionales de este hemisferio Han empezando a excluir a Estados Unidos y Canadá. En 2015 hubo una cumbre mundial que habría podido derivar en la total exclusión de Estados Unidos del hemisferio por el asunto con Cuba. Cuba se convirtió en un asunto crucial debido a que todo el hemisferio se oponía a la política de Estados Unidos, tal y como lo hace el resto del mundo. Esta fue sin duda la razón por la que Obama tuvo gestos hacia la normalización [de las relaciones con Cuba], dando un paso hacia adelante, que sin embargo podría ser revertido por Trump. No lo sabemos.
Algo similar ocurre en Asia a una escala mucho mayor. Como se sabe, una de las principales políticas de Obama fue la llamada "giro a Asia", la cual en realidad fue una medida para confrontar de forma transparente a China. Una de las estrategias de esa política fue el TPP , o Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, que excluía a China e intentaba integrar a otros países del pacífico asiático. Dicho acuerdo, por razones que me parecen muy afortunadas, parece estar colapsando hoy día. Pero simultáneamente, existe un tratado de comercio internacional que crece y se expande. China le denomina el Partenariado Económico Comprehensivo Regional (PECR), cuyos alcances empiezan a dibujarse sobre los aliados de Estados Unidos; desde Perú a Australia, pasando por Japón. Es probable que Estados Unidos decida quedarse por fuera de él, del mismo modo que de forma solitaria se ha mantenido al margen del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, una especie de contrapartida al Banco Mundial, y al que Estados Unidos se opone desde hace años. A éste, hoy día, se han sumado prácticamente todos sus aliados, incluyendo, entre otros, Gran Bretaña. Al mismo tiempo, China se está expandiendo hacia occidente con la Organización de Cooperación de Shanghái, la Ruta de la Seda en China. Se trata de un sistema integrado de distribución de recursos de energía, que incluye a Siberia, rica en recursos; India y Pakistán, y a la que pronto se sumarán Irán y probablemente Turquía. Se extenderá desde China hasta Europa. Estados Unidos ha solicitado tener el estatus de observador, pero esta petición le ha sido negada, no se le ha permitido. Y uno de los principales compromisos adquiridos por la Organización de Cooperación de Shanghái, es la prohibición de establecer bases militares dentro de toda la región de países de Asia Central.
Si el presidente electo decide cumplir con su promesa de poner fin a las armas nucleares, en otras palabras, al Acuerdo Nuclear con Irán, Estados Unidos estaría dando otro paso hacia el aislamiento. Algunos otros países, principalmente de Europa, que hacen parte del acuerdo, podrían sin embargo continuar. Esto significaría ignorar las sanciones impuestas por Estados Unidos, y ello derivaría en aislarse incluso de Europa. Bajo estas circunstancias, es probable que Europa dé marcha atrás en la confrontación con Rusia. De hecho, el Bréxit podría ayudar a la consolidación de esta situación, pues Gran Bretaña era la voz más fuerte de Estados Unidos en la OTAN , pero dado que ahora está fuera, Europa tendría algunas oportunidades. De 1990 a 1991, durante el colapso de la Unión Soviética, se tomaron algunas decisiones. Mikhail Gorbachov tuvo la visión, como él mismo la denominó, de que Europa fuera un hogar común de integración. Una especie de sistema cooperativo de seguridad, comercio e intercambio; sin alianzas militares desde el Atlántico al Pacífico. Estados Unidos insistió por una visión diferente— específicamente, ante el colapso de la Unión Soviética, la OTAN se mantiene, y de hecho, ahora se extiende hasta las fronteras de Rusia, donde hoy se cuecen diariamente amenazas graves.
Todos estos hechos resultan muy relevantes. Están relacionados al tema ampliamente discutido sobre el declive del poder de Estados Unidos. Existen algunas medidas convencionales que, sin embargo, producen una confusión interesante. Me referiré a ello brevemente, por la premura del tiempo, aunque es algo sobre lo que se debe reflexionar seriamente. Según las medidas convencionales, en 1945, Estados Unidos dominaba el mundo, como nunca en la historia. Poseía cerca del 50 % de la riqueza global, mientras que otros países industriales estaban devastados, destruidos o seriamente afectados por la guerra. Su economía se benefició enormemente de la guerra y a partir de ese momento, Estados Unidos consiguió una posición de dominio sin precedentes históricos. Ello, por supuesto, iba a terminar algún día: esos otros países industrializados se reconstruyeron. Hacia 1970 el mundo tenía tres polos, tres ejes económicos: Europa con sede en Alemania, América del Norte, con sede en Estados Unidos y la zona noroccidental de Asia, con sede en Japón. Ahora China se ha convertido en un socio, dejando de ser solo un conflicto. Para entonces, la participación de Estados Unidos dentro de la riqueza mundial, era del 25 %, aunque hoy día no está muy por debajo de esa cifra.
Todo esto puede derivar en conclusiones equivocadas, dado que el análisis ignora un hecho crucial que ha dejado de discutirse, a pesar de que existen algunos trabajos interesantes sobre el tema. Se trata de la propiedad sobre la economía mundial. ¿Qué es en realidad lo que poseen las grandes corporaciones, las multinacionales que operan alrededor del mundo? Bien, pues esto deriva en algo muy interesante que prácticamente explica el crecimiento de todo el período de globalización neoliberal de esta generación. El patrimonio de las grandes corporaciones se está traduciendo en una forma más realista de medir el poder mundial más allá de la riqueza de una nación. El patrimonio de una corporación reside obviamente en un país, apoyado en nuestras contribuciones de impuestos, aunque la propiedad no tiene nada que ver con nosotros. Cuando se las mira de cerca, se concluye que las corporaciones son virtualmente dueñas de todos los sectores de la economía: manufactura, finanzas, servicios, minoristas... las corporaciones de Estados Unidos encabezan la propiedad de la economía mundial. Se podría decir que son dueños de cerca del 50 % de ésta, lo que corresponde, aproximadamente, a la riqueza nacional de Estados Unidos en 1945. Este hecho debería ser capaz de decirnos algo sobre la naturaleza del mundo en el que vivimos. Esto, por su puesto, no representa necesariamente un beneficio para los ciudadanos estadounidenses, sino para los que poseen y administran éstas corporaciones privadas, estos sistemas cuasi-totalitarios, subsidiadas tanto en lo público como en lo privado. En el nivel militar, Estados Unidos tiene un dominio sin par, cosa que no hay que discutir si quiera. Pero es posible que Europa adquiera una mayor independencia, siguiendo algo similar a la visión de Gorbachov. Esto podría atenuar las peligrosas tensiones de la frontera rusa, lo que sería un acontecimiento muy positivo.
Hay muchas más cosas que discutir respecto de estos temores, esperanzas y perspectivas. Existen amenazas y peligros concretos. Existen también muchas oportunidades. Nos enfrentamos nuevamente a ello; pero es la gente más joven la llamada a entender que estas amenazas son las más graves que han surgido en la historia de la humanidad. La guerra nuclear y la catástrofe ambiental, son afrentas literales a la supervivencia. Se trata de preocupaciones urgentes que no dan espera, y que a partir del 8 de noviembre se volvieron apremiantes por las razones que ustedes ya conocen y que también he mencionado. Estos asuntos tendrán que ser afrontados prontamente y y de forma directa, si es que el experimento humano no quiere ser un fracaso terrible.
Quiero dirigir unas palabras en especial a los jóvenes que se encuentran dentro del público: Ustedes enfrentarán problemas que no han surgido en más de 200.000 años de historia de la humanidad. Serán problemas difíciles y exigentes. Se trata de una carga que no se puede ignorar. Y todos nosotros, pero sobre todo ustedes en particular, tendrán que luchar fuertemente para salvar a la especie humana de un destino sombrío.
Los resultados de las elecciones nos sorprendieron a mi esposa y a mi en Europa. Aquél fatídico 8 de noviembre estábamos en Barcelona, viendo los resultados. Lo que ocurrió me impactó personalmente. El primer artículo que escribí, hasta donde puedo recordar, fue en febrero de 1939, y trataba sobre la caída de Barcelona ante las fuerzas fascistas de Franco. Dicho artículo, que estoy seguro no fue muy memorable trataba de la propagación, aparentemente inexorable, del fascismo en Europa y probablemente alrededor del mundo. Soy lo suficientemente viejo como para haber escuchado los discursos de Hitler [en] las marchas de Nuremberg, y aunque no pude entender ni una palabra, el tono y la reacción de la multitud me dejaron recuerdos imborrables. De modo que los resultados me despertaron recuerdos muy desagradables, en especial por lo que está sucediendo actualmente en Europa, que también es bastante alarmante.
Pues bien, Europa reaccionó con incredulidad, conmoción y horror a ese 8 de noviembre. La cubierta de la revista alemana más importante, Der Spiegel, supo capturar elocuentemente ese sentimiento, mediante una caricatura de Donald Trump en la que se le mostraba como un meteoro en dirección a la tierra y con la boca abierta, listo para tragársela. El titular que la acompañaba, decía: “Das Ende der Welt!” “El fin del mundo”. Más abajo, en letras pequeñas, se veía también la frase: “tal y como lo conocemos”. Esa preocupación puede llegar a expresar una preocupación verdadera, aunque no de la forma literal que la proponen el artista, los autores, y todos aquellos que se hicieron eco de esa idea.
Esto tiene que ver con otros acontecimientos que tuvieron lugar justo al mismo tiempo, ese mismo 8 de noviembre. Acontecimientos que me parecen mucho más importantes que aquéllos que captaron la atención del mundo de manera tan sorprendente. Acontecimientos que estaban ocurriendo, por ejemplo, en Marrakech, Marrruecos, en donde se llevó a cabo una conferencia de 200 países. La denominada “COP 22”. El objetivo de esta conferencia era empezar a poner en práctica las vagas promesas y compromisos de la anterior conferencia internacional sobre el calentamiento global, la denominada “COP 21”, que tuvo lugar en París en diciembre de 2015, y que no produjo efectos concretos por razones no relacionadas a lo que ocurrió el 8 de noviembre aquí.
[...]
El aislamiento de Estados Unidos en Marrakech es sintomático de otros procesos más amplios sobre los que deberíamos meditar muy cuidadosamente, por ser de una importancia considerable. El aislamiento de Estados Unidos en el mundo está aumentando notablemente. Tal vez lo más llamativo suceda aquí mismo, en este hemisferio, en lo que el secretario de Guerra del presidente Roosevelt, Henry Stimson, denominó como "nuestra pequeña región", donde nadie nos molesta. Solíamos considerar que si alguien se pasaba de la raya, los castigaríamos con dureza, a menos que hicieran lo que dijéramos. Eso está ahora lejos de ser cierto. Durante este siglo y por primera vez en 500 años, America Latina se ha liberado del imperialismo occidental. Estados Unidos es el siglo pasado. El Fondo Monetario Internacional, que es, en otras palabras, una agencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha sido expulsado en su totalidad de América del Sur. Ya no quedan bases militares estadounidenses allí [1]. Las organizaciones internacionales de este hemisferio Han empezando a excluir a Estados Unidos y Canadá. En 2015 hubo una cumbre mundial que habría podido derivar en la total exclusión de Estados Unidos del hemisferio por el asunto con Cuba. Cuba se convirtió en un asunto crucial debido a que todo el hemisferio se oponía a la política de Estados Unidos, tal y como lo hace el resto del mundo. Esta fue sin duda la razón por la que Obama tuvo gestos hacia la normalización [de las relaciones con Cuba], dando un paso hacia adelante, que sin embargo podría ser revertido por Trump. No lo sabemos.
Algo similar ocurre en Asia a una escala mucho mayor. Como se sabe, una de las principales políticas de Obama fue la llamada "giro a Asia", la cual en realidad fue una medida para confrontar de forma transparente a China. Una de las estrategias de esa política fue el TPP , o Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, que excluía a China e intentaba integrar a otros países del pacífico asiático. Dicho acuerdo, por razones que me parecen muy afortunadas, parece estar colapsando hoy día. Pero simultáneamente, existe un tratado de comercio internacional que crece y se expande. China le denomina el Partenariado Económico Comprehensivo Regional (PECR), cuyos alcances empiezan a dibujarse sobre los aliados de Estados Unidos; desde Perú a Australia, pasando por Japón. Es probable que Estados Unidos decida quedarse por fuera de él, del mismo modo que de forma solitaria se ha mantenido al margen del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, una especie de contrapartida al Banco Mundial, y al que Estados Unidos se opone desde hace años. A éste, hoy día, se han sumado prácticamente todos sus aliados, incluyendo, entre otros, Gran Bretaña. Al mismo tiempo, China se está expandiendo hacia occidente con la Organización de Cooperación de Shanghái, la Ruta de la Seda en China. Se trata de un sistema integrado de distribución de recursos de energía, que incluye a Siberia, rica en recursos; India y Pakistán, y a la que pronto se sumarán Irán y probablemente Turquía. Se extenderá desde China hasta Europa. Estados Unidos ha solicitado tener el estatus de observador, pero esta petición le ha sido negada, no se le ha permitido. Y uno de los principales compromisos adquiridos por la Organización de Cooperación de Shanghái, es la prohibición de establecer bases militares dentro de toda la región de países de Asia Central.
Si el presidente electo decide cumplir con su promesa de poner fin a las armas nucleares, en otras palabras, al Acuerdo Nuclear con Irán, Estados Unidos estaría dando otro paso hacia el aislamiento. Algunos otros países, principalmente de Europa, que hacen parte del acuerdo, podrían sin embargo continuar. Esto significaría ignorar las sanciones impuestas por Estados Unidos, y ello derivaría en aislarse incluso de Europa. Bajo estas circunstancias, es probable que Europa dé marcha atrás en la confrontación con Rusia. De hecho, el Bréxit podría ayudar a la consolidación de esta situación, pues Gran Bretaña era la voz más fuerte de Estados Unidos en la OTAN , pero dado que ahora está fuera, Europa tendría algunas oportunidades. De 1990 a 1991, durante el colapso de la Unión Soviética, se tomaron algunas decisiones. Mikhail Gorbachov tuvo la visión, como él mismo la denominó, de que Europa fuera un hogar común de integración. Una especie de sistema cooperativo de seguridad, comercio e intercambio; sin alianzas militares desde el Atlántico al Pacífico. Estados Unidos insistió por una visión diferente— específicamente, ante el colapso de la Unión Soviética, la OTAN se mantiene, y de hecho, ahora se extiende hasta las fronteras de Rusia, donde hoy se cuecen diariamente amenazas graves.
Todos estos hechos resultan muy relevantes. Están relacionados al tema ampliamente discutido sobre el declive del poder de Estados Unidos. Existen algunas medidas convencionales que, sin embargo, producen una confusión interesante. Me referiré a ello brevemente, por la premura del tiempo, aunque es algo sobre lo que se debe reflexionar seriamente. Según las medidas convencionales, en 1945, Estados Unidos dominaba el mundo, como nunca en la historia. Poseía cerca del 50 % de la riqueza global, mientras que otros países industriales estaban devastados, destruidos o seriamente afectados por la guerra. Su economía se benefició enormemente de la guerra y a partir de ese momento, Estados Unidos consiguió una posición de dominio sin precedentes históricos. Ello, por supuesto, iba a terminar algún día: esos otros países industrializados se reconstruyeron. Hacia 1970 el mundo tenía tres polos, tres ejes económicos: Europa con sede en Alemania, América del Norte, con sede en Estados Unidos y la zona noroccidental de Asia, con sede en Japón. Ahora China se ha convertido en un socio, dejando de ser solo un conflicto. Para entonces, la participación de Estados Unidos dentro de la riqueza mundial, era del 25 %, aunque hoy día no está muy por debajo de esa cifra.
Todo esto puede derivar en conclusiones equivocadas, dado que el análisis ignora un hecho crucial que ha dejado de discutirse, a pesar de que existen algunos trabajos interesantes sobre el tema. Se trata de la propiedad sobre la economía mundial. ¿Qué es en realidad lo que poseen las grandes corporaciones, las multinacionales que operan alrededor del mundo? Bien, pues esto deriva en algo muy interesante que prácticamente explica el crecimiento de todo el período de globalización neoliberal de esta generación. El patrimonio de las grandes corporaciones se está traduciendo en una forma más realista de medir el poder mundial más allá de la riqueza de una nación. El patrimonio de una corporación reside obviamente en un país, apoyado en nuestras contribuciones de impuestos, aunque la propiedad no tiene nada que ver con nosotros. Cuando se las mira de cerca, se concluye que las corporaciones son virtualmente dueñas de todos los sectores de la economía: manufactura, finanzas, servicios, minoristas... las corporaciones de Estados Unidos encabezan la propiedad de la economía mundial. Se podría decir que son dueños de cerca del 50 % de ésta, lo que corresponde, aproximadamente, a la riqueza nacional de Estados Unidos en 1945. Este hecho debería ser capaz de decirnos algo sobre la naturaleza del mundo en el que vivimos. Esto, por su puesto, no representa necesariamente un beneficio para los ciudadanos estadounidenses, sino para los que poseen y administran éstas corporaciones privadas, estos sistemas cuasi-totalitarios, subsidiadas tanto en lo público como en lo privado. En el nivel militar, Estados Unidos tiene un dominio sin par, cosa que no hay que discutir si quiera. Pero es posible que Europa adquiera una mayor independencia, siguiendo algo similar a la visión de Gorbachov. Esto podría atenuar las peligrosas tensiones de la frontera rusa, lo que sería un acontecimiento muy positivo.
Hay muchas más cosas que discutir respecto de estos temores, esperanzas y perspectivas. Existen amenazas y peligros concretos. Existen también muchas oportunidades. Nos enfrentamos nuevamente a ello; pero es la gente más joven la llamada a entender que estas amenazas son las más graves que han surgido en la historia de la humanidad. La guerra nuclear y la catástrofe ambiental, son afrentas literales a la supervivencia. Se trata de preocupaciones urgentes que no dan espera, y que a partir del 8 de noviembre se volvieron apremiantes por las razones que ustedes ya conocen y que también he mencionado. Estos asuntos tendrán que ser afrontados prontamente y y de forma directa, si es que el experimento humano no quiere ser un fracaso terrible.
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